Desde que tengo uso de razón, recuerdo no poder guardar lo que me pasa
para mí misma, desde esa vergonzosa ves que me caí en frente de una
construcción llena de caballeros que luchaban contra ellos mismos para no
reírse de mi espectacular aterrizaje, hasta cuándo me gusta un niño ¡le cuento
a todo el mundo!— ¡siempre, pero siempre se me sale todo lo que me
pasa!— y para
que les digo que este blog debería ser anónimo por el contenido personal
— jajajaja… ¡¡pero no!! Puse mi nombre al final de la página XD—
Al igual que los sándwich de palta, que aunque lo comas con
cuidado siempre se te escapa un pedacito, yo no puedo evitar contar, hasta lo
más vergonzoso que me pasa.
¿Pero eso es malo? ¡La verdad es que no! de hecho tiene
poderes curativos sorprendentes, ya que si lo reprimes inconscientemente, no
comprenderás las razones de ese nudo en el pecho y esa tención en tu
espalda.
Y si lo suprimes conscientemente estarás siempre recordando
ese momento que dolorosamente quieres olvidar, causándote la penita o la rabia
que no quieres sentir. —No guarden nada en el interior de sus corazones, porque
hacerlo es una bomba de tiempo que tarde o temprano les causara
daño— Pero con los secretos de otros no se desahoguen en voz alta, ya que
la confianza cuando se quiebra, nunca vuelve a ser la misma.
Cuéntale a una amiga de tu plena confianza, escribe un
diario de vida en el que puedas desahogarte sin máscaras y si es un
secreto que nadie, pero nadie puede saber ¡nunca! Y te da miedo que
alguien pueda tener acceso a tu diario de vida alguna vez, escríbelo en una
hoja y luego quémalo, pero no te quedes con eso dentro ¡te hará mal!
Incluso cuando tiras las cosas como “talla” será una forma
relajada de desahogo, ¡cuéntalo! ¡Dilo como broma! ¡Escríbelo! Pero no lo
suprimas. Ser sandwuchito de palta ya no será tan malo, será la herramienta
para sentirte mejor y expresarte, gozando la libertad de la expresión curativa
:)
No hay comentarios:
Publicar un comentario